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Seguridad en casa: mantas ignífugas Con la llegada del frío típico de los meses de invierno vuelve cada año un problema con el que desgraciadamente en la mayoría de las ocasiones hay que lamentar daños personales: los incendios. Por eso, además de que resulta muy conveniente disponer en casa de un extintor también podemos proveernos de una manta ignífuga, que es posible adquirir incluso a través de Internet. Estufas, sobrecargas eléctricas, un descuido en la cocina... son muchos los motivos que pueden provocar un incendio en casa. La ventaja de las mantas ignífugas con respecto a los extintores es que estos últimos tienen que pasar una revisión de manera anual que supone un gasto económico, mientras que las mantas pueden permanecer todo el tiempo que sea necesario en su bolsa hasta que sea preciso utilizarlas. Las mantas ignífugas han formado parte tradicionalmente del equipamiento de seguridad de espacios como plantas industriales, centrales térmicas, talleres, edificios públicos, hoteles... pero hoy se han universalizado debido a que son muy prácticas ante la posibilidad de un incendio. Además de poder sofocar un pequeño fuego, podemos cubrirnos con ellas para protegernos de quemaduras, es decir, que se trata de una protección activa y pasiva contra el fuego. En caso de incendio estas mantas -elaboradas bien a base de fibra de vidrio o bien de nomex- se extraen fácilmente de su funda protectora, aunque en algunos casos suelen estar guardadas en pequeños armarios herméticos, especialmente en lugares o empresas susceptibles por su actividad de sufrir un incendio. Un elemento tan sencillo y económico puede salvar una vida en cualquier momento, así que no dejes de tener la tuya en casa. Imagen: Eneas en flickr.com |
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